Trump anuncia que EE. UU. pausará permanentemente la migración de todos los «países del Tercer Mundo»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este jueves su intención de aplicar una política migratoria más estricta, en una serie de publicaciones en la red social Truth Social difundidas durante el feriado de Acción de Gracias. En sus mensajes, el mandatario vinculó el aumento de problemas sociales en el país con lo que describió como un sistema migratorio “sobrecargado” y prometió una reforma profunda.
En su publicación principal, Trump envió un saludo de la festividad, pero lo acompañó de fuertes críticas al estado actual de la inmigración en el país. Afirmó que la población extranjera en Estados Unidos “alcanza los 53 millones” y sostuvo que una parte significativa depende de programas sociales financiados por contribuyentes estadounidenses. Según el presidente, esta carga habría contribuido al deterioro de servicios públicos y a un aumento en la inseguridad.
Trump también mencionó casos específicos, como la situación del estado de Minnesota, al que describió como afectado por la llegada masiva de refugiados. En ese marco, criticó al gobernador Tim Walz y a la congresista Ilhan Omar, acusándolos de no atender adecuadamente la problemática.
En un segundo mensaje, Trump detalló una serie de medidas que su administración buscará implementar. Entre ellas, anunció que trabajará para “pausar permanentemente la migración de todos los países del Tercer Mundo”, con el objetivo de “permitir que el sistema estadounidense se recupere”. También afirmó que pretende:
- Poner fin a beneficios y subsidios federales para no ciudadanos.
- Revocar la ciudadanía de migrantes que, según dijo, socaven la “tranquilidad doméstica”.
- Deportar a extranjeros que sean considerados una carga pública, un riesgo de seguridad o incompatibles con “la civilización occidental”.
- Revertir entradas migratorias aprobadas mediante procedimientos que calificó como “ilegales” bajo la administración anterior.
El presidente enmarcó estas medidas en una estrategia que denominó “reverse migration” o “migración inversa”, con la que aseguró buscar una reducción significativa de la inmigración irregular y de los grupos que considera “poblaciones disruptivas”.
Las declaraciones surgieron horas después de la muerte de un miembro femenino de la Guardia Nacional, quien fue abatido en un ataque cerca de la Casa Blanca. Investigadores señalaron que el sospechoso del ataque es un nacional afgano, un hecho que reavivó el debate sobre la seguridad y los controles migratorios.
Las propuestas y el tono del mensaje provocaron reacciones diversas en Washington, pero de momento la Casa Blanca no ha ofrecido detalles adicionales sobre plazos o instrumentos legislativos para implementar las medidas mencionadas.









