Trump anuncia nuevos aranceles del 10% a China por el fentanilo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves un nuevo incremento del 10% en los aranceles a los productos chinos, que entrará en vigor el próximo 4 de marzo.

La medida, según afirmó el mandatario en un mensaje publicado en su red social Truth Social, responde al papel de China como proveedor de precursores químicos utilizados para producir fentanilo, una droga sintética que ha contribuido a la crisis de opioides en el país. Este aumento se suma al 10% ya impuesto a principios de febrero, elevando la tasa total al 20% sobre las importaciones provenientes del gigante asiático.

«China deberá pagar un arancel adicional del 10% el 4 de marzo porque un gran porcentaje de las drogas, muchas de ellas en forma de fentanilo, se fabrican y suministran en ese país», escribió Trump. El presidente vinculó esta decisión a las más de 100,000 muertes por sobredosis registradas en Estados Unidos el año pasado, atribuyéndolas a «venenos peligrosos y altamente adictivos» que, según él, tienen origen en China. «No podemos permitir que esta plaga siga dañando a Estados Unidos», añadió, justificando la medida como un mecanismo para presionar a Beijing a tomar acciones más contundentes contra el tráfico de estos químicos.

Contexto de una crisis persistente

El fentanilo, un opioide sintético hasta 50 veces más potente que la heroína, ha sido señalado como el principal responsable del aumento de muertes por sobredosis en Estados Unidos. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en 2023 cerca de 75000 personas fallecieron por sobredosis relacionadas con opioides sintéticos, principalmente fentanilo, aunque las cifras más recientes muestran una leve disminución tras un pico de más de 107000 muertes en 2021.

La administración Trump ha insistido en que gran parte de los precursores químicos necesarios para fabricar esta droga provienen de China, desde donde se envían a México para su procesamiento por carteles antes de cruzar la frontera hacia Estados Unidos.

Esta no es la primera vez que Trump recurre a los aranceles para abordar el problema del fentanilo. Durante su primer mandato, impuso tarifas a China con el mismo propósito, lo que llevó a Beijing a incluir el fentanilo en su lista de sustancias controladas en 2019. Sin embargo, los resultados han sido limitados, y las muertes por sobredosis continuaron aumentando hasta hace poco. Expertos señalan que, aunque China ha tomado medidas como regular algunos precursores y arrestar a traficantes, la producción y exportación de estos químicos persisten a través de redes clandestinas, a menudo redirigidas a otros países como India.

Una estrategia económica y política

El anuncio de Trump se produce en un momento en que las relaciones entre Estados Unidos y China ya están marcadas por tensiones comerciales y geopolíticas. A principios de febrero, el presidente había impuesto un 10% adicional a las importaciones chinas, también citando el fentanilo como justificación, junto con aranceles del 25% a Canadá y México por preocupaciones sobre migración y narcotráfico. Ahora, con este nuevo incremento, Trump parece redoblar su apuesta por utilizar herramientas económicas para presionar a sus socios comerciales, una táctica que definió su primer mandato y que ha retomado con vigor en su segunda administración.

En su mensaje, Trump también mencionó que abril será el plazo para evaluar la imposición de «aranceles recíprocos» a aliados y adversarios, una política que, según afirmó, «permanecerá en pleno vigor y efecto». Esta referencia sugiere que el presidente podría estar preparando el terreno para una escalada mayor en su guerra comercial, no solo con China, sino con otros países, alineándose con su visión de «America First» que busca proteger la economía doméstica y reducir el déficit comercial estadounidense, que en 2023 superó el billón de dólares.

Reacciones y perspectivas

China, por su parte, aún no ha anunciado represalias específicas a este nuevo arancel, aunque en ocasiones previas ha respondido con medidas similares. El viernes, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino informó que en el último año resolvió 38,000 casos de drogas y capturó siete fugitivos relacionados con narcóticos, sin detallar si estos estaban vinculados al fentanilo o a Estados Unidos. «Siempre hemos creído que no hay ganadores en una guerra comercial o de aranceles», afirmó un portavoz del ministerio días atrás, dejando la puerta abierta al diálogo pero defendiendo los intereses nacionales de Beijing.

Analistas dudan de la eficacia de los aranceles para frenar el flujo de fentanilo, argumentando que el problema radica más en la demanda interna de Estados Unidos y en la capacidad de los carteles para adaptarse a las restricciones. Sin embargo, la medida refuerza la narrativa de Trump de mano dura contra el narcotráfico y podría resonar entre sus votantes, especialmente tras hacer del combate al fentanilo un eje de su campaña electoral en 2024.

A medida que se acerca el 4 de marzo, el mundo observa si esta nueva ronda de aranceles desencadenará una respuesta más amplia de China o si, por el contrario, abrirá espacio para negociaciones que aborden tanto el comercio como la cooperación antinarcóticos. Por ahora, la estrategia de Trump sigue poniendo a prueba los límites de la política comercial como herramienta para resolver problemas de seguridad nacional.

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Celeste Caminos
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