Rubio recibe al presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz, en el Departamento de Estado
Tras dos décadas de gobiernos socialistas, Bolivia inicia una nueva etapa política y económica. El presidente electo Rodrigo Paz busca acercar al país a Estados Unidos y promover reformas orientadas al libre mercado y la transparencia.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió este jueves al presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz, en un encuentro que marca el inicio de una nueva etapa para el país andino. Tras años de políticas socialistas, Bolivia comienza a dar señales claras de apertura hacia Occidente y de un acercamiento estratégico a Washington.
Durante el encuentro en la capital estadounidense, Rubio y Paz dialogaron sobre cooperación económica, seguridad y la posibilidad de nuevas inversiones en el sector del litio, un recurso clave para la transición energética mundial.
El presidente electo boliviano, identificado con posiciones de centro y orientación cristiano-democrática, ha manifestado su intención de revisar los contratos firmados bajo la administración saliente de Luis Arce con empresas de China y Rusia, asegurando que su gestión priorizará la transparencia y la diversificación de alianzas internacionales.
Bolivia posee las mayores reservas de litio del planeta, un metal esencial para la fabricación de baterías eléctricas. Sin embargo, las políticas estatistas del pasado —que exigían control total del Estado sobre la extracción— frenaron durante años el interés de los inversionistas internacionales. Con la llegada de Paz, se abre la posibilidad de flexibilizar el marco legal y permitir una mayor participación privada, lo que podría dinamizar la economía nacional y atraer capitales extranjeros.
Aun así, el nuevo mandatario enfrentará desafíos importantes: modificar la legislación sobre la extracción de litio requeriría una reforma constitucional o un referéndum, y su partido no cuenta con mayoría propia en la Asamblea Legislativa. No obstante, el debilitamiento del Movimiento al Socialismo (MAS) y la nueva composición parlamentaria, dominada por fuerzas centristas y liberales, podrían facilitar un giro hacia políticas más abiertas y favorables al mercado.
El gobierno estadounidense celebró el cambio político en Bolivia como una oportunidad para fortalecer los lazos bilaterales y promover la estabilidad democrática en la región. Con este encuentro, La Paz da el primer paso hacia una relación más estrecha con Washington, dejando atrás años de alineamiento con potencias como China, Rusia e Irán.
Bolivia, tras dos décadas de populismo y centralismo económico, parece iniciar un nuevo capítulo en su historia: uno donde la apertura, la inversión y la transparencia ocupen el centro de su agenda nacional.








