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Masivo préstamo chino a Argentina puede comprometer su soberanía

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El presidente socialista argentino Alberto Fernández aceptó un masivo préstamo del régimen comunista chino con la incorporación del país a la Nueva Ruta de la Seda, que es considerado el proyecto más ambicioso del Partido Comunista chino (PCCh) y con sombríos antecedentes en otros países.

“Tuve una cordial, amistosa y fructífera reunión con Xi Jinping, presidente de China. Acordamos la incorporación de Argentina a la Franja y la Ruta de la Seda”, compartió el presidente argentino Alberto Fernández, en Twitter.

Señaló que el monto del préstamo de más de 23.700 millones de dólares será para inversiones chinas en obras y proyectos.

Tras la firma del acuerdo ahora viene la concreción por parte del gobierno de otros contratos involucrados que garantizan financiamiento para inversiones y obras, según la Cancillería Argentina.

Asimismo, dio a conocer que el financiamiento será en dos tramos, uno ya aprobado por 14.000 millones, y un segundo tramo por 9.700 millones de dólares.

Considerando que se trata de un masivo préstamo, cabe señalar que el gobierno de Alberto Fernández y su vicepresidenta, Cristina de Kirchner, arrastran consigo críticas de corrupción.

En un reciente informe de Transparencia Internacional, Argentina fue el país de la región que más retrocedió, al mismo tiempo en que muchos de los países involucrados en acuerdos firmados con China en la Nueva Ruta de la Seda, también sufrieron el flagelo de la corrupción en ejecución de sus proyectos y obras.

¿Qué es la Nueva Ruta de la Seda?

Es el proyecto más ambicioso del PCCh a nivel internacional, y tiene una inversión de 1 billón de dólares a nivel global, con los que el régimen chino “quiere” crear infraestructura para el transporte en países pobres de Asia, África y Latinoamérica y así beneficiar el comercio con estos países de productos chinos.

La Nueva Ruta de la Seda, o Brick and Road Initiative (BRI), es una iniciativa del secretario general del PCCh, Xi Jinping, que comparan con la Ruta de la Seda que lanzó el Imperio Chino siglos atrás.

Como siempre hace el PCCh camufla sus intenciones al comparar su plan global de expansión con la antigua Ruta de la Seda.

A diferencia de la antigua ruta de la seda, ahora China hace inversiones “en países que sabe que no pueden devolver el préstamo, y en todos los contratos pone los edificios y las rutas construidas como garantía”, según Derecha Diario.

Mientras desde el gobierno argentino celebran el acuerdo alcanzado como muy positivo para el país, en las redes sociales abundó la incredulidad hacia el préstamo.

“Argentina entró en la Ruta de la Seda (…). Es un mega proyecto expansionista global de infraestructura (puertos, trenes, fábricas), conexión, comercio y educación. Se financia con préstamos chinos. Dudas si será una “trampa de deuda” y China se queda con todo si no pagan”, escribió en Twitter, Irma Arguello, líder de un think-tank local.

Por su parte, el escritor argentino, Nacho Montes de Oca, se refirió al caso de un acuerdo similar firmado entre Laos y China:

“En Laos, China financió con 6.000 millones la construcción de una vía férrea que comunica a los dos países dentro de la iniciativa del BRI y que empezará a dar ganancias en 2027. En la actualidad China tiene el 46% de la deuda externa de Laos, que afronta dificultades para pagar”, escribió en Twitter.

En un estudio presentado en EE. UU. al que hizo referencia Infobae, se encontró que luego de examinar las cláusulas de 100 contratos, 10 de ellos con la Argentina, se revelaron los severos términos de secreto, penalidad y cláusulas cruzadas que impone Beijing, incluida una referencia al próximo vencimiento de deuda externa.

El estudio internacional, del Instituto Kiel de Economía Mundial, también señala que estos acuerdos tienen cláusulas de cancelación, aceleración y estabilización que le brindan gran influencia sobre las políticas internas del deudor.

«Diplomacia de la deuda» o el Imperio del Mal

La iniciativa Nueva Ruta de la Seda es mucho más que infraestructura.

Es un esfuerzo del PCCh por prolongar su vida e influencia internacional al desarrollar un mercado interdependiente ampliado para China, haciendo crecer su poder económico y político y crear las condiciones adecuadas para construir una economía de alta tecnología.

Sin embargo, en este empeño el régimen chino está causando daño a las economías y a la soberanía de otras naciones.

Hace unos meses, los medios internacionales mostraron claramente como Uganda perdió su único aeropuerto internacional de Entebbe tras recibir la generosa ayuda y cooperación con el régimen chino por medio de la que se conoce como «diplomacia de la deuda» de China.

Este país después de no poder pagar el préstamo de $200 millones que tomó del Export-Import Bank of China en 2015, se vio obligado a ceder automáticamente la infraestructura al régimen chino. Así es como opera el Partido Comunista.

Uganda, en el momento del acuerdo eliminó la cláusula de inmunidad internacional del acuerdo, “mostrando un gesto de buena voluntad”, señaló el analista geopolítico, Andreas Mountzouroulias. Este gesto de buena voluntad no fue recíproco, ya que cuando Uganda le pidió a China renegociar esta cláusula para no perder el aeropuerto, el régimen chino se negó.

Aeropuerto Internacional de Entebbe en Uganda. Creative Commons Attribution 3.0

La eliminación de la cláusula se convirtió en el mayor error de Uganda lo que resultó en la entrega del aeropuerto internacional a China en diciembre de 2021. Pero los problemas no terminaron ahí, actualmente el parlamento de ese país africano está investigando cómo China por medio de la empresa China Communication Construction Company adquirió una licitación para la ampliación del aeropuerto.

Al citar a declarar a los representantes chinos no pudieron explicar el carácter legal de la licitación.

Fue el exvicepresidente estadounidense, Mike Pence, quien acusó a Beijing de librar una «guerra económica» en un discurso que analizó cómo el PCCh usa una táctica que Pence denominó «diplomacia de la deuda» para presionar a las naciones en desarrollo a someterse a la influencia de Beijing, según The Wall Street Journal.

Antes del caso de Uganda, otro ejemplo notable fue la entrega efectiva por parte del gobierno de Sri Lanka de uno de sus puertos más grandes al régimen autoritario chino.

El gran puerto de Hambantota fue tomado físicamente a fines de 2017, en un contrato de arrendamiento de 99 años, después de que el gobierno de Sri Lanka incumpliera con sus préstamos, de acuerdo con NPR.org.

China también tiene control sobre 15.000 acres de tierra alrededor del puerto de Hambantota. El distrito se extiende unos 120 kilómetros a lo largo de la costa sur de Sri Lanka y alberga a unos 600.000 habitantes. Hasta que se construyó el puerto, su economía dependía de la pesca, la agricultura y el turismo.

En el caso de Malasia, los proyectos incluidos en la iniciativa de la Franja y la Ruta jugaron un papel clave en dar a conocer de que el BRI es “sinónimo de corrupción”, según el Instituto Real de Asuntos Internacionales Chatham House.

El ex primer ministro de Malasia, Najib Razak, firmó el acuerdo de infraestructura East Coast Rail Link (ECRL) con China, parte de una visión más amplia de Belt and Road de una red ferroviaria unida del sudeste asiático.

El esquema se asoció con un escándalo de corrupción más amplio que involucraba a Razak y fue cancelado.

Kenia y Etiopía también han expresado su pesar por el hecho de que los ferrocarriles construidos en China sean extremadamente caros.

En el caso de Kenia, la combinación de préstamos BRI y una desaceleración económica han dejado a Kenia con un riesgo elevado de sobreendeudamiento, según la organización estadounidense sin fines de lucro, Council on Foreign Relations.

Actualmente, Kenia enfrenta deudas sustanciales, incluidos unos $9 mil millones con China, su mayor prestamista bilateral, en gran parte para proyectos BRI.

“Los términos y procesos de contratos opacos, los proyectos insostenibles y la insensibilidad a las preocupaciones locales han llevado a muchos kenianos a cuestionar los beneficios de BRI”, dijo esta fuente.

La ONU, el PCCh, la Ruta de la Seda y los países en desarrollo

La Agenda 2030 fue aprobada en septiembre de 2015 por la Asamblea General de la ONU, e incluye 17 objetivos de desarrollo sostenible dirigidos a la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, al acceso universal a la educación y la sanidad.

¿Qué piensa el hombre común sobre la Agenda 2030 de la ONU?

“¿Qué es la Agenda 2030? ‘Es el globalismo, que nos quiere robar la libertad’, contesta un hombre de mediana edad, con una insignia del Ejército del Aire en la solapa”, publicó El País.

El pasado 20 de enero, la Misión Permanente de China ante la ONU inauguró el “Grupo de Amigos de la Iniciativa de Desarrollo Global (GDI)”.

Desde el punto de vista del régimen comunista chino es una oportunidad única de mover sinergias en lo político atrayendo las aguas a su beneficio, o sea, a beneficio del PCCh.

Lo cual puede ser interpretado como, el PCCh dirigiendo la agenda globalista internacional, y tratando de establecer por medio de la ONU (que dio la bienvenida a la propuesta ), un liderazgo del PCCh en la cooperación internacional para el desarrollo, y con los países en desarrollo.

Zhang Jun, representante permanente de China ante la ONU que organizó el evento, dijo que el GDI propuesto por el presidente chino, Xi Jinping, exige una mayor sinergia internacional para acelerar la implementación de la Agenda 2030 y lograr un desarrollo global más fuerte, más verde y más saludable.

En muchos casos la influencia obtenida por el PCCh sobre los países con los cuales que fomenta vínculos políticos a través de acuerdos comerciales y de infraestructura como los incluidos en la iniciativa Nueva Ruta de la Seda tienden a apoyar a China en el sistema de instituciones de la ONU. Existe esa interrelación.

¿Se puede contrarrestar?

En octubre de 2021 el partido antiglobalización español VOX presentó su propuesta Agenda España para contrarrestar esta agenda globalista Agenda 2030.

Según explicó el presidente del partido Santiago Abascal en una carta de presentación, la agenda es «una respuesta a las agendas globalistas que pretenden la destrucción de las clases medias, la liquidación de la soberanía de las naciones y el ataque a la familia, la vida y las raíces comunes de Occidente», según El Plural.

En Argentina también existe una opción política que se opone a la agenda 2030, y es el movimiento de diputado, Javier Milei. Quizás también se pronuncie sobre este reciente préstamo chino.

Sintonía ideológica comunista

En el encuentro realizado en Beijing para incluir a Argentina en la Iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, quedó de manifiesto la sintonía entre las dirigencias de ambos países.

Luego de la reunión bilateral entre el presidente Fernandez y el líder del régimen chino, el embajador argentino en ese país asiatico, Sabino Vaca Narvaja, le recordó a Xi Jinping uno de los himnos partidarios: “Mei You Gong Chan Dang Jiu Mei You Xin Zhong”, que quiere decir: “Sin el Partido Comunista, No existiría la Nueva China”.

A lo que y Xi Jinping respondió: “hablas muy bien el mandarín”.

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