Milei consolida su liderazgo con los gobernadores y marca un punto de inflexión en la relación Nación-Provincias

El presidente Javier Milei calificó como “extremadamente positiva” la reunión que mantuvo con veinte gobernadores en la Casa Rosada, un encuentro que, según sus palabras, marcó un punto de inflexión en el vínculo entre la Nación y las provincias. “Hemos logrado estar de acuerdo, con matices, sobre lo que necesita la Argentina en esta etapa”, afirmó el mandatario en una entrevista exclusiva con Pablo Rossi para A24. Milei agradeció a los jefes provinciales por “respetar la voluntad de más de dos tercios de los argentinos: no volver al pasado y continuar por el camino de la libertad”.
El presidente destacó que existe un “consenso absoluto” respecto al equilibrio fiscal y confirmó que el déficit cero “ya es una política de Estado”. Detalló que el Gobierno nacional ajustó siete puntos del PBI, mientras que las provincias hicieron un esfuerzo de más de tres puntos y los municipios, de 0,54. “Estamos todos trabajando en la misma línea”, subrayó.
Exclusiones y definiciones políticas
Con su habitual franqueza, Milei explicó por qué no invitó a algunos mandatarios provinciales como Axel Kicillof, Gildo Insfrán, Ricardo Quintela y Gustavo Melella. “Si usted repite el catecismo marxista, recetas que hundieron al país durante cien años, es muy difícil tener un diálogo razonable. No nos podemos juntar con gente que 2+2 no les da 4”, afirmó. Y añadió: “Hay una avenida que quiere ir a Cuba y Venezuela con el castrochavismo. Nosotros elegimos la libertad”.
Cabe señalar que ni siquiera los analistas más optimistas imaginaron que el oficialismo derrotaría al peronismo en su principal bastión, la provincia de Buenos Aires, y que iba a tener una diferencia de más de 10 puntos a nivel nacional sobre el kirchnerismo duro.
Un mensaje político y económico de alcance internacional
La reunión con los veinte gobernadores de distintas fuerzas políticas envió un mensaje contundente tanto a la sociedad que lo respaldó en las urnas como al llamado “círculo rojo”, que observaba con cautela su gestión. También fue interpretada como una señal hacia Estados Unidos, donde el gobierno de Donald Trump ha manifestado su apoyo a las políticas de libre mercado impulsadas por Milei.
En la revista The Economist, un artículo reciente analizó el impacto internacional del triunfo del mandatario argentino y destacó que “su éxito demuestra el poder de los mensajes económicos firmes pero coherentes, proclamados con claridad y convicción”. El texto, titulado “La oportunidad de Javier Milei para transformar Argentina y enseñar al mundo”, resaltó que su programa de ajuste fiscal y su defensa de la libertad económica podrían servir de ejemplo para otros países desarrollados con problemas de deuda y gasto público.
Consenso, disciplina fiscal y reformas
La reunión con los gobernadores fue cuidadosamente organizada. En una imagen simbólica, Milei se ubicó en el centro de la mesa junto a su gabinete completo: Karina Milei, Santiago Caputo, Luis “Toto” Caputo, el presidente del Banco Central Santiago Bausili, el ministro del Interior Guillermo Francos y los portavoces del Gobierno, entre ellos Manuel Adorni y María Ibarzábal Murphy.
Durante el encuentro se discutieron temas clave como el Presupuesto, las reformas laboral y tributaria, el endurecimiento del Código Penal y la distribución de partidas provinciales. Según trascendió, el clima fue de colaboración y reconocimiento mutuo. Milei elogió la gestión de los gobernadores en materia fiscal, destacando que el “Presupuesto Base Cero” es un compromiso compartido entre la Nación y las provincias.
Entre los puntos de negociación pendientes se encuentran la posible transferencia de una porción del impuesto a los combustibles líquidos y la flexibilización de los envíos de fondos federales, lo que podría destrabar tensiones históricas entre los gobiernos provinciales y el nacional.
Tampoco hubo objeciones a debatir la modernización de la legislación laboral ni a poner fin a la “ultraactividad” de los convenios colectivos, un sistema que —según Milei— limita la creación de empleo formal y perpetúa la informalidad laboral.
Una foto que anticipa una nueva etapa
Por ahora, la reunión representa una fotografía política de equilibrio y cooperación. Pero para Milei, ese gesto tiene un valor simbólico profundo: el inicio de una etapa de acuerdos duraderos para normalizar una Argentina que, según sus palabras, “ha vivido demasiado tiempo maniatada por el estatismo y el populismo”.
Con un Congreso renovado y un nuevo escenario político que se definirá tras el 10 de diciembre, el presidente confía en que el diálogo con las provincias se convierta en una herramienta clave para consolidar su proyecto de transformación nacional.








