La ofensiva de Sheinbaum contra Salinas Pliego se vuelve en su contra: crece la tensión entre el gobierno y el sector privado

El enfrentamiento entre la presidente mexicana Claudia Sheinbaum y el empresario Ricardo Salinas Pliego ha escalado hasta convertirse en uno de los conflictos políticos más tensos de su joven administración. Lo que el oficialismo intentó presentar como una cruzada contra la elusión fiscal terminó exponiendo fisuras profundas en la relación del gobierno izquierdista con la iniciativa privada, y dejando a Sheinbaum bajo críticas por un estilo cada vez más confrontativo.

Un empresario polémico, pero un mensaje que cala

Salinas Pliego, dueño de un conglomerado que incluye TV Azteca, Banco Azteca y Elektra, lleva semanas desafiando abiertamente al gobierno. Desde foros internacionales hasta sus redes sociales, el magnate denuncia una supuesta persecución política por parte del “régimen”, que —según él— busca castigar a quienes no se alinean ideológicamente con la izquierda gobernante.

En una conferencia en El Salvador, el empresario no se guardó nada:
“Es hora de elegir bandos: el lado correcto o el lado izquierdo, que es el lado equivocado”, lanzó, para luego rematar llamando “parásitos” a los sectores de izquierda que viven, según él, del esfuerzo ajeno.

Más tarde, afirmó que las acusaciones por lavado de dinero y deudas fiscales por más de 4.000 millones de dólares son “solo política” y parte de una ofensiva porque “el régimen nos odia”.

El discurso, agresivo y polémico, ha encontrado eco en sectores cansados de la inflación, la violencia y el estancamiento económico. Para muchos, Salinas representa un contrapeso —quizás excesivo, pero existente— frente a un gobierno que acumula poder y busca reformas profundas sin diálogo.

Sheinbaum responde con victimización y acusaciones

La presidente Sheinbaum ha intentado desestimar las críticas pintando al empresario como un millonario caprichoso que se niega a cumplir la ley. En un mensaje reciente, aseguró que la campaña de Salinas Pliego es “muy ofensiva, llena de odio y totalmente contraproducente”.

Sin embargo, su postura ha generado dudas incluso entre votantes moderados: ¿se trata realmente de justicia fiscal o de un choque entre un gobierno cada vez más intolerante y uno de sus críticos más vocales?

A diferencia de su antecesor Andrés Manuel López Obrador —con quien Salinas mantenía una relación ambivalente pero funcional— Sheinbaum ha optado por endurecer su narrativa. El problema es que su ofensiva corre el riesgo de reforzar la figura del magnate como víctima del poder político.

Analistas ven un riesgo político para la presidente

El analista Carlos Bravo Regidor describe a Salinas como un “villano perfecto” para la 4T: un empresario ostentoso, derechista y orgulloso de su fortuna. Pero advierte que el magnate está logrando usar esa caricatura a su favor.

Según Bravo Regidor, la estrategia de Salinas consiste en presentarse como el portavoz de miles de contribuyentes inconformes. “Su mensaje es: no soy solo yo, somos todos los que estamos cansados de que el gobierno meta la mano en nuestro bolsillo”, afirma.

El conflicto se da además en un contexto de malestar creciente entre empresarios, preocupados por la reforma judicial que reemplazó jueces designados por magistrados electos, debilitando —según críticos— la independencia del Poder Judicial. Muchos ven la ofensiva contra Salinas Pliego como una advertencia para los demás.

Una batalla que polariza y desgasta

La disputa ha alimentado protestas juveniles, choques entre manifestantes y policías, y un clima generalizado de tensión política. Mientras algunos ciudadanos defienden al empresario y aseguran que el cobro fiscal es excesivo, otros lo acusan de evadir sus responsabilidades desde hace años gracias a vacíos legales.

El debate, lejos de resolverse, está polarizando aún más a un país que ya venía dividido. Y en esa polarización, Sheinbaum —que llegó al poder con la promesa de continuidad, pero también de moderación— está quedando atrapada entre su base más radical y un sector privado cada vez más inquieto.

Un tiro que podría salir por la culata

Lo que comenzaba como una oportunidad para que Sheinbaum demostrara firmeza frente a la élite económica ahora amenaza con desgastarla políticamente. Las acusaciones contra Salinas Pliego, amplificadas por sus propios discursos incendiarios, podrían darle al empresario un protagonismo inesperado y permitirle capitalizar el descontento social.

Mientras tanto, el país observa cómo el choque entre un gobierno de izquierda y uno de los empresarios más influyentes de México se convierte en una prueba crítica para la estabilidad económica y política del país.

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