La “diplomacia cómica” de Maduro: entre gestos extravagantes y llamados insólitos a la paz

En medio de un escenario internacional cada vez más adverso y con señales de aislamiento creciente, Nicolás Maduro multiplicó durante las últimas semanas una serie de actos públicos marcados por improvisación, humor forzado, música, frases en inglés y llamados repetitivos a la paz. El despliegue, transmitido por la televisión estatal venezolana, buscó proyectar calma y control en un momento en el que su margen político parece reducirse aceleradamente.
Mensajes desesperados para evitar una escalada
Entre el 15 de octubre y el 17 de noviembre, Maduro reiteró—casi a modo de consigna—su rechazo a cualquier escenario de conflicto con Estados Unidos. La reiteración y el tono insistente dejaron entrever que Caracas siente la presión.
El 23 de octubre pidió:
“Not war, yes peace, forever… No crazy war, please”, añadiendo que estaba hablando en “idioma tarzán”.
El 14 de noviembre volvió a remarcar:
“Peace, peace, peace is the order. War no.”
Y el 17 de noviembre, mirando directamente a la cámara, dijo:
“Dialogue, yes. Peace, yes. War, no. Never, never war.”
Los mensajes llegaron justo cuando Washington elevó su retórica, lo que incrementó la percepción de que Caracas busca evitar cualquier chispa que pueda agravar la situación.
Escenarios festivos que contrastan con la realidad
En casi todos los actos del mes, Maduro sumó gestos performáticos con un aire de urgencia política: tocó teclado, bailó con bandas en vivo, cantó con funcionarios y recurrió a referencias culturales. El 15 de noviembre pidió que sonara “Imagine” de John Lennon y se unió al coro, intentando transmitir serenidad a sus seguidores.
Ese tono festivo, sin embargo, contrastó con el contexto: tensiones en aumento, advertencias internacionales y un clima interno de desgaste. La puesta en escena dejó la impresión de un líder tratando de mostrar firmeza en un momento en el que su posición luce más frágil.
Humor exagerado para compensar el momento
El 4 de noviembre, Maduro dijo en tono cómico que se había vuelto “más famoso que Taylor Swift” en Estados Unidos y que podría grabar un álbum para financiar proyectos comunitarios. También mencionó a su personaje animado Super Bigote —“Super moustache”— como posible figura de ese supuesto proyecto musical.
Aunque las frases buscaron generar simpatía, revelaron un esfuerzo por desviar la atención de la presión política creciente.
Empujones “de amor” y una lectura conveniente
El 13 de noviembre, durante una marcha juvenil del oficialismo, fue visto recibiendo empujones y codazos mientras avanzaba entre la multitud. Más tarde reinterpretó el episodio como “empujones de amor, codazos de amor”, sumando un “peace and love”. La explicación pareció más un intento de neutralizar una imagen incómoda que una descripción literal de lo ocurrido.
Un liderazgo que intenta mostrarse en control mientras el reloj avanza
La combinación de música, humor, llamados a la paz y frases improvisadas dejó la sensación de un liderazgo que intenta proyectar normalidad —y hasta entusiasmo— en un momento de creciente presión diplomática y cuestionamientos sobre su continuidad.
Sin decirlo abiertamente, la secuencia de gestos transmitió la imagen de un dirigente que percibe que el tiempo político se le acorta, y que el país observa con atención cómo se desarrolla un capítulo clave en la relación entre Caracas y Washington.








