JD Vance confronta al primer ministro británico sobre la libertad de expresión
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El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, reafirmó este jueves su postura crítica hacia las políticas de libertad de expresión en el Reino Unido durante una reunión en el Despacho Oval con el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente Donald Trump.
En un intercambio que captó la atención de los medios, Vance se mantuvo firme en sus declaraciones previas, diciendo: «Dije lo que dije», al ser cuestionado sobre sus comentarios realizados semanas atrás en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
El incidente tuvo lugar en el marco de una visita oficial de Starmer a Washington para discutir temas bilaterales, incluyendo las negociaciones sobre Gaza y un posible acuerdo comercial entre ambos países. Sin embargo, el foco rápidamente se desplazó cuando un periodista preguntó a Vance si suavizaría las críticas que había dirigido al Reino Unido a principios de mes.
En aquella ocasión, Vance había advertido que la libertad de expresión estaba «en retroceso» en Europa, señalando específicamente al Reino Unido como un ejemplo donde los derechos de conciencia, particularmente de los británicos religiosos, estaban en riesgo. Citó el caso de Adam Smith-Connor, un exmilitar condenado por rezar silenciosamente fuera de una clínica de aborto en Bournemouth, como evidencia de lo que describió como una «desviación de los valores fundamentales».
En la reunión de ayer, con Starmer presente, Vance no dio marcha atrás. «Tenemos una relación especial con nuestros amigos en el Reino Unido y con algunos de nuestros aliados europeos, pero también sabemos que ha habido infracciones a la libertad de expresión», afirmó. Asimismo añadió que estas restricciones no solo afectan a los ciudadanos británicos, sino también a empresas tecnológicas estadounidenses y, por extensión, a los intereses de los americanos, intensificando así el alcance de su crítica.
Starmer, por su parte, respondió defendiendo el historial de su país. «En cuanto a la libertad de expresión en el Reino Unido, estoy muy orgulloso de nuestra historia allí. Hemos tenido libertad de expresión durante mucho, mucho tiempo, y seguirá siendo así por mucho, mucho tiempo», declaró el primer ministro, buscando contrarrestar las acusaciones de Vance. El líder británico enfatizó que no veía la necesidad de que Estados Unidos «interfiera» en los asuntos internos del Reino Unido, abogando por el respeto mutuo entre naciones aliadas.
El intercambio, que ocurrió frente a las cámaras, puso en evidencia las tensiones latentes entre la administración Trump y algunos de sus socios europeos sobre temas de valores y gobernanza. Aunque la «relación especial» entre Estados Unidos y el Reino Unido sigue siendo un pilar de la diplomacia occidental, el enfrentamiento directo de Vance con Starmer sugiere que ciertos puntos de fricción ideológica podrían complicar las interacciones futuras. Mientras Trump observaba, el episodio destacó la disposición del vicepresidente a mantener su postura, incluso en un escenario de alta carga diplomática.
Este episodio se suma a un historial reciente de declaraciones de Vance que han generado controversia en Europa. En Múnich, había acusado a los gobiernos europeos de ignorar las preocupaciones de sus votantes sobre migración y libertad de expresión, lo que provocó reacciones mixtas entre líderes del continente. Por ahora, la confrontación en el Despacho Oval deja abierta la pregunta de cómo evolucionarán las relaciones entre Washington y Londres bajo esta dinámica, especialmente en un momento en que ambos países buscan avanzar en agendas compartidas como el comercio y la seguridad global.