Escalada en la guerra comercial: China responde a Trump con aranceles del 34% y sanciones a empresas estadounidenses

El viernes 4 de abril de 2025, China anunció la imposición de aranceles recíprocos del 34% sobre todas las importaciones provenientes de Estados Unidos, una medida que entrará en vigor el 10 de abril. Esta decisión es una respuesta directa a los aranceles del 34% impuestos por el presidente Donald Trump a todos los productos chinos importados, anunciados el miércoles previo. La escalada en las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo ha avivado los temores de una guerra comercial de proporciones históricas.
Un intercambio de golpes arancelarios
Beijing calificó las tarifas estadounidenses como una práctica de «bullying» que viola las normas del comercio internacional y afecta los derechos legítimos de China. Sin embargo, el país asiático ya aplicaba una tasa arancelaria del 67% sobre productos estadounidenses, lo que pone en perspectiva la magnitud de las barreras comerciales preexistentes. Con las nuevas medidas de Trump, que se suman a aranceles anteriores, los productos chinos enfrentan ahora una carga superior al 54% al ingresar a Estados Unidos, un nivel que ha desatado incertidumbre en los mercados financieros globales.
En respuesta, China no solo replicó con aranceles, sino que amplió su estrategia de retaliación. El gobierno añadió 11 empresas estadounidenses a su «lista de entidades poco confiables», incluyendo fabricantes de drones como Skydio Inc. y BRINC Drones, señaladas por vender armas a Taiwán, un punto sensible para Beijing. Además, impuso controles de exportación sobre 16 compañías estadounidenses, prohibiendo la venta de productos chinos de uso dual, como componentes tecnológicos avanzados, y lanzó investigaciones antidumping sobre tubos de rayos X médicos de Estados Unidos e India. Como golpe adicional, restringió la exportación de siete minerales raros esenciales para la tecnología avanzada, como el samario y el gadolinio, en un recordatorio de su dominio en este sector.
Mercados en caída libre
La reacción de los mercados no se hizo esperar. El viernes, los futuros del Dow Jones cayeron 1.000 puntos (un 2.3%), mientras que el S&P 500 y el Nasdaq también registraron pérdidas significativas. Esto se sumó a una caída de más de 1.600 puntos del Dow el jueves, su peor jornada en cinco años. Las empresas con cadenas de suministro dependientes de China enfrentan un panorama complicado, agravado por las tarifas estadounidenses que también afectan a otros países asiáticos, reconfigurando el comercio regional.
Larry Hu, economista jefe de Macquarie Group, advirtió que las tarifas adicionales podrían recortar hasta 2.5 puntos porcentuales del crecimiento económico de China en 2025. A esto se suma una desaceleración interna que ha obligado al gobierno chino a implementar medidas para estimular el consumo, mientras se prepara para un impacto mayor del conflicto comercial. Sin embargo, Hu señaló que China podría intentar redirigir sus exportaciones hacia Asia y América Latina, una táctica empleada durante la primera administración Trump para amortiguar las pérdidas.
La visión de Trump: fortaleza a largo plazo
Desde Washington, Trump defiende los aranceles como una herramienta para corregir prácticas comerciales desleales y revitalizar la industria estadounidense. El presidente ha insistido en que estas medidas generarán empleos y fortalecerán la economía a largo plazo, revirtiendo lo que considera décadas de desventajas frente a competidores extranjeros. «Estamos trayendo de vuelta la manufactura y la producción nacional», afirmó Trump, minimizando los riesgos económicos inmediatos y proyectando un futuro de prosperidad.
Para China, la guerra comercial llega en un momento delicado. Además de las sanciones y aranceles, el país busca proteger su economía interna mientras mantiene su influencia global. Las restricciones a minerales raros y las investigaciones antidumping son un recordatorio de su capacidad para contraatacar en áreas estratégicas, aunque su dependencia de las exportaciones lo hace vulnerable a las políticas de Trump.
La nueva guerra comercial entre Estados Unidos y China no solo afecta a las dos potencias, sino que sacude el orden económico mundial. Las empresas enfrentan costos crecientes, los mercados buscan estabilidad y los países aliados de ambas naciones evalúan cómo posicionarse. Mientras Trump apuesta por un renacimiento industrial estadounidense y China despliega su arsenal económico, el mundo observa un enfrentamiento que podría redefinir el comercio global por años. Por ahora, la batalla está en su punto más álgido, y el desenlace sigue siendo incierto.