Con la «motosierra» en la mano, Musk asistirá a la primera reunión del gabinete de Trump

Elon Musk, el asesor multimillonario encargado de reducir radicalmente el tamaño del Gobierno de Estados Unidos, asistirá el miércoles a la primera reunión del gabinete del presidente Donald Trump, mientras continúa la agitación en torno a sus planes de despedir a empleados federales.
La reunión se produce en medio de un tira y afloja entre Musk y Trump y funcionarios del gobierno estadounidense en lo que se ha convertido en una prueba temprana de la autoridad del titular del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).
Musk no es un miembro del gabinete, pero nadie en el círculo del presidente ha ejercido más influencia en las primeras semanas de Trump.
En su objetivo de reducir el tamaño del Estado, el presidente argentino, Javier Milei, le regaló una «motosierra» el jueves pasado en la CPAC como símbolo de los recortes que está haciendo y de los que le falta aún hacer.
La directiva del jefe de DOGE por correo electrónico de que todos los trabajadores federales detallen sus logros o se enfrenten a la pérdida de sus empleos tuvo fuertes repercuciones en las esferas estatales: algunas agencias les dijeron a sus empleados que cumplieran con su demanda y otras dijeron que podían ignorarla.
Incluso después de que la Oficina de Gestión de Personal de Estados Unidos, la agencia que supervisa la burocracia federal, les dijera a los trabajadores que no necesitaban responder al correo electrónico de Musk, Trump y sus aliados parecieron sugerir que los trabajadores podrían estar mejor si cumplían con los requisitos de DOGE.
Musk dijo el sábado que los trabajadores federales deben enumerar cinco cosas que hicieron durante la semana o corren el riesgo de ser despedidos y les dio un plazo de 48 horas para responder por correo electrónico.
El martes, el flamante funcionario de 53 años siguió presionando a los trabajadores en las redes sociales para que respondieran. Al parecer, en ese esfuerzo lo ayudó Trump, quien dijo a los periodistas el martes que la solicitud por correo electrónico era «en cierto modo voluntaria, pero también significa que si no respondes, supongo que te despiden».
Cuando se le preguntó el martes si la amenaza de Musk se llevaría a cabo, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que Trump se remitiría a las orientaciones de los secretarios del gabinete para sus fuerzas de trabajo individuales.
Algunos funcionarios del gabinete, como Kelly Loeffler, directora de la Administración de Pequeñas Empresas, respaldaron la demanda de Musk.
«Sólo queremos saber: ¿Hay gente allí haciendo su trabajo? Y, repito, el listón es tan bajo que da risa», sostuvo Loeffler a Fox News en una entrevista el martes.
Pero otros, incluidos partidarios de Trump como Kash Patel, el nuevo jefe del FBI, dijeron a sus empleados que no respondieran.
LOS OBSTÁCULOS
Mientras se desarrollaba el intercambio, 21 trabajadores del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental de Musk renunciaron en protesta el martes.
«No utilizaremos nuestras habilidades como tecnólogos para comprometer los sistemas gubernamentales centrales, poner en peligro datos confidenciales de los estadounidenses o desmantelar servicios públicos críticos», escribieron los empleados en una renuncia publicada en línea.
La iniciativa de reducción de personal de Musk ha despedido a más de 20.000 trabajadores y otros 75.000 han aceptado indemnizaciones, y el esfuerzo siguió acelerándose el martes. Hay alrededor de 2,3 millones de empleados federales civiles.
La gran mayoría de los trabajadores despedidos llevaban menos de un año en el cargo, lo que hacía que fuera más fácil despedirlos según las normas del servicio civil. Pero había señales de que DOGE estaba dirigiendo su atención al personal de carrera de largo plazo.
Los ejecutivos del Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés) han recibido instrucciones de prepararse para otra ronda de recortes de puestos de trabajo, además de los casi 12.000 empleados que ya se habían programado despedir, dijeron dos personas familiarizadas con el asunto, refiriéndose a los aproximadamente 7.000 empleados en período de prueba que serán despedidos y a los 5.000 empleados que aceptarán una indemnización por despido. Los recortes hasta ahora suponen más del 10% de la fuerza laboral del servicio.
El Departamento del Interior recibió el martes una directiva de la OPM diciendo que agencias como el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos y la Oficina de Asuntos Indígenas deberían preparar planes para reducciones en su fuerza laboral que van del 10% al 40%, dijo a Reuters una fuente del Interior.
Musk pasó gran parte del martes criticando a los jueces federales que intervinieron para impedir que su equipo acceda a sistemas y datos sensibles del Departamento del Tesoro, el Departamento de Educación y la Oficina de Gestión de Personal y para ordenar a la administración que libere los fondos de ayuda exterior congelados.
«La única manera de restablecer el poder del pueblo en Estados Unidos es destituir a los jueces», escribió Musk en X. «Nadie está por encima de la ley, incluidos los jueces», añadió.
SEGUNDA OPORTUNIDAD
Musk ha transmitido a los empleados federales que se les dará una segunda oportunidad para responder a su ultimátum de la semana pasada de explicar en cinco puntos las tareas realizadas durante su jornada laboral.
«Sujeto a la discreción del presidente, a los empleados se les dará otra oportunidad. La falta de respuesta por segunda vez dará lugar al despido», escribió en una publicación de X.
Este lunes, el jefe del DOGE explicó que el verdadero motivo de la orden era «comprobar quién tenía pulso y dos neuronas funcionando», en medio de preocupaciones de que algunos empleados ni siquiera revisan su correspondencia corporativa.
En este sentido, el magnate señaló que, a pesar del rechazo público, su equipo ya ha recibido «una gran cantidad de buenas respuestas» y considera que «esas son las personas que deberían ser consideradas para un ascenso».
Con información de Reuters