Comienzan los aranceles de Trump: EE. UU. se blinda y el mundo se prepara para la batalla comercial

El presidente Donald Trump anunciará hoy una nueva serie de aranceles comerciales que entrarán en vigor el 3 de abril, según confirmó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, el martes 1 de abril en Washington D.C.
Durante una conferencia de prensa, Leavitt afirmó que “los días en que Estados Unidos era estafado han terminado” y destacó que la medida busca proteger a los trabajadores estadounidenses y restaurar al país como una superpotencia manufacturera.
La decisión, respaldada por un equipo de asesores con décadas de experiencia, ha puesto al mundo en vilo ante la posibilidad de una guerra comercial.
La reacción internacional no se hizo esperar. En Winnipeg, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que su país responderá con “medidas de represalia” si los aranceles afectan su economía, que exportó bienes por 421.000 millones de dólares a EE. UU. en 2023, según Statistics Canada.
Carney subrayó que serán “muy deliberados” para minimizar el impacto interno, calificando las acciones de Trump como “injustificadas” y señalando la necesidad de una “transformación drástica” en la economía canadiense.
Desde Ciudad de México, la presidente mexicana, Claudia Sheinbaum, adoptó un tono más conciliador. “No creemos en el ojo por ojo, diente por diente, porque eso siempre lleva a una mala situación”, declaró en una conferencia de prensa, enfatizando que México responderá estratégicamente mientras mantiene el diálogo con EE. UU., su mayor socio comercial con exportaciones por 475.000 millones de dólares en 2023, según el Banco de México.
Sheinbaum también mencionó una próxima llamada con Carney para coordinar posturas.
En Estrasburgo, la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue contundente: “Los aranceles sólo alimentarán la inflación, exactamente lo opuesto de lo que queríamos lograr”.
La Unión Europea, que exportó 576.000 millones de dólares en bienes a EE. UU. en 2023 (Eurostat), tiene “un sólido plan para tomar represalias” si Trump avanza, aunque Von der Leyen aclaró que Europa no busca una confrontación.
La tensión comercial amenaza con escalar en los próximos días.
Dentro de EE. UU., los demócratas arremetieron contra la política de Trump. El senador Tim Kaine, de Virginia, afirmó en Washington D. C. que “Canadá es un amigo, no un adversario” y criticó los aranceles como una respuesta a una “emergencia inventada”, defendiendo el T-MEC como solución suficiente.
Por su parte, el senador Mark Warner, también de Virginia, alertó que los consumidores pagarán el precio, citando proyecciones de Peter Navarro, exasesor de Trump, quien estimó recaudar hasta 700.000 millones de dólares anuales con aranceles recíprocos.
Analistas económicos ofrecen visiones contrastantes. Steven Ricchiuto, economista jefe de Mizuho Securities USA, señaló desde Nueva York que el alza en los costos de bienes extranjeros podría beneficiar a productores nacionales, aunque el impacto total es incierto. “Sabemos que cuando impusieron aranceles a China, todos pensaron que el mundo se desmoronaría, y no fue así”, afirmó, sugiriendo que las empresas extranjeras podrían absorber parte de las pérdidas ajustando costos.
La Casa Blanca mantiene su confianza. Leavitt aseguró que “no se van a equivocar” y que el plan está diseñado para fortalecer la economía interna. La administración Trump argumenta que los aranceles nivelarán el campo de juego comercial.